Hola florecillas,
Hoy os traigo el remedio de la abuela
que uso yo para esos dichosos granitos que tenemos en nuestra edad adulta o
también llamado “acné maduro”.
A veces pienso “con lo que ya pasé en
su día durante la pubertad: insultos, comentarios feos, vergüenza… y ahora que
ya soy una persona adulta hecha y derecha siga que tener lidiando con ellos”.
Por ello intento mantener una rutina de limpieza profunda a diario y, además,
uso productos específicos para mantener a raya esos granitos y/o espinillas
dichosos; uno de esos productos es la estrella de la entrada de hoy la
mascarilla Mask of Magnaminty de LUSH.
Qué nos dice la marca de ella:
“Una mascarilla multiusos con una mezcla de suaves
pero efectivos ingredientes que limpian, calman y clarifican la piel. De fácil
aplicación, la elaboramos con aceite de pipermint para estimular y aceite de caléndula
y clorofila para mimar la piel; al retirarla, notarás cómo las semillas e
onagra y las judías aduki te exfolian suavemente. Puedes usarla en cualquier
parte del cuerpo”
La llevo usando durante años,
imaginaros que la conozco como “La máscara”, nombre español que tenía antes de
que los cambiaran para que se conocieran por igual en todo el mundo.
Para mí ha sido, es y será un gran
aliado para mantener mi piel fresca y limpia, no es que no me salgan ya
granitos, pero sí me los controla secándolos y tengo muchos menos cuando la
uso; lo sé lo he probado dejando de usarla durante uno o dos meses y mi rostro
sufrió de lo lindo.
Está indicado para todo tipo de
pieles, pero en concreto para pieles mixtas y grasas que son las que más pueden
necesitar esta limpieza de piel más especializada en la limpieza de poros,
exfoliación y regulación de grasa.
La gasto una vez por semana, la aplico
extendiéndola por todo el rostro, evitando ojos y zonas mucosas (orificios
nasales y boca) y la dejo actuar mientras voy haciendo cosas por casa. No tengo
tiempo definido, a veces es a los veinte minutos que otra a los cuarenta, depende
de la faena que tenga jaja.
La sensación es fresca y energizante con
el olor a pipermint, aparte de que yo la tengo en la nevera y así siempre está
fría y me ayuda mejor a la circulación facial. Al rato de llevarla puesta el
frío aún perdura pero el olor se va perdiendo, lo que supongo será la acomodación
olfativa que al acostumbrarse baja la intensidad del aroma.
Como digo la voy dejando hacer y
cuando ya la veo seca o me empieza a tirar la piel porque ya se ha secado el
caolín y se ha quedado la arcilla agrietada procedo a limpiar el rostro.
Para retirarla tengo dos formas: o
bien me voy a la ducha y bajo el grifo mientras voy lavándome el pelo la voy
retirando a la vez que masajeo haciendo círculos para fomentar la acción
exfoliante de las judías; o bien en la pila con agua tibia masajeo y, tras
ello, con una esponjita de estas redondas que venden en los supermercados la
voy retirando poco a poco hasta que no quedan restos en la cara.
Ya sabéis que los productos de LUSH
son cruelty
free y están hecho a base de ingredientes
naturales por lo que llevan cero o pocos conservantes. ¿Qué
hace esto? Que tengan fecha de caducidad, la de esta mascarilla es de unos
cuatro meses; yo reconozco que a veces la he tenido más tiempo, la abro y si
veo que está bien la sigo usando, si la viera enmohecida no lo haría. Supongo
que más de esos cuatro meses lo que ocurrirá será que irá perdiendo sus
propiedades pero no que esté mala o nos pueda producir alguna enfermedad cutánea.
Yo hablo desde mi experiencia, lo que
no quiere decir que a otra persona la haya usado fuera de la fecha que nos
recomienda y le haya provocado alguna reacción; a día de hoy no conozco a nadie
que le haya ocurrido también os lo digo.
Ingredientes
Aceite de pipermint: Contiene
mentol cuya función principal es aportar una sensación refrescante a la vez que
dilata los vasos sanguíneos y así estimula las terminaciones nerviosas. Da el
olor característico a la mascarilla, pues nada más abrir el bote huele a chicle
de menta.
Caolín: Ya os he hablado
otras veces de este ingrediente, yo lo busco en todas las mascarillas pues
tiene el poder de absorber la grasa y teniendo en cuenta que mi piel es mixta
grasa, consigo reducir el efecto bombilla. Además también tiene la propiedad de
limpiar y exfoliar las células muertas renovando nuestra piel haciendo que luzca
más brillante y radiante.
Judías aduki: Las encotramos
molidas para aportar un efecto exfoliante en la piel. Por sus propiedades
también es un absorbente natural de la grasa y del exceso de suciedad. Unido a
la menta estimula la circulación por su función vasodilatadora.
Como os digo, en mi casa no falta
nunca y mientras no la retiren (por favor, no lo hagáis como con otras que eran
básicos para mí) seguirá entrando.
Tiene dos tamaños de venta al público:
6,95€/125g y
12,95€/315g
y la podéis encontrar tanto en tiendas físicas de LUSH como en su página
online.
¿La habéis probado alguna vez?
¿Qué os parecen esta clase de mascarillas para el acné?
Gracias por pasaros y nos vemos en la
próxima.

